La sed del ojo: la escritura erótica de Pablo Montoya

En su edición del domingo, en la revista Generación de El Colombiano, les conté el porqué La sed del ojo es una magnífica novela. Aquí, les dejo el texto completo:

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“No hay moral alguna capaz de detener la sed del ojo”

(Montoya – La sed del ojo)

 

Jamás el hombre sabrá, por anticipado, hacia dónde lo conduce el deseo. El objeto de su avidez se halla escondido del presente. El deseo se alimenta de sus hallazgos, de sus equívocos. Cada uno de ellos, lo orienta hacia lo invisible, que apenas se perfila. Pero mientras cree avanzar en una dirección es llevado hacia otra. Al final, se hallará en una tierra desconocida: fascinado y aterrado al mismo tiempo con lo que se le muestra, azorado por aquello en lo que se ha convertido.

Tal es el itinerario que narra la novela de Pablo Montoya, en la que el escritor colombiano reflexiona acerca del deseo y del surgimiento de la fotografía erótica en la París de mediados del siglo XIX. Una novela que se lee no sin delicia, no sin interés. Y cuyo mayor acierto consiste en que viene acompañada por las fotografías que, a mediados del siglo, fueron objeto de escándalo y escarnio público, provocando que algunos de los fotógrafos más famosos de aquella época, Auguste Belloc, Félix-Jacques Moulin y otros, enfrentaran cargos por inmoralismo. La sed del ojo es una reedición de la novela que fue publicada originalmente en el 2004 por el Fondo editorial de la universidad Eafit, y supone la exploración más detallada del fenómeno erótico que ha hecho el autor hasta la fecha. Continúa leyendo La sed del ojo: la escritura erótica de Pablo Montoya

Hombre en ruinas, un libro de Pablo Montoya

 

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Pablo Montoya / imagen tomada de El Colombiano

 

Tal vez las ruinas descansen, sin saberlo, de la fatiga de haber sido. Desmoronadas, dispersas en el campo, sepultadas o sumergidas, olvidadas para siempre o reintegradas a la naturaleza, tal vez no hagan otra cosa que huir de la historia, que precipitarse gozosas en el anonimato de la materia. Es una sospecha que pervive al contemplar la vocación de polvo de todo cuanto existe. Al final de su vida, Freud también halló una pulsión análoga, tanática, en sí mismo. Pero lejos de confirmar una disposición general de la materia o la vida, las ruinas descubren para el ser humano otra clase de sentidos. Continúa leyendo Hombre en ruinas, un libro de Pablo Montoya