Una vida

 

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¡Querido señor! le contaré una historia, si comparte, generoso, su vino… No repare en mi vestimenta, que es inmunda, ni en mi olor, que es agrio. ¡Debe saber que soy un hombre perseguido y que antes del amanecer habrán llegado, los llame o no, a ensartar mi fea cabeza en una vara! ¡Bebamos por eso!

Cuando nací, lo hice como los hijos de los pobres, en un establo. ¡Era un anuncio de lo inmunda que es la vida! Como mi madre murió en el parto, me confiaron al viejo cura Rollet, imbécil por la edad y avaro. ¡Que me enseñó el latín de Tácito y Virgilio al precio de inhumanos esfuerzos! Que me negó cualquier cariño y cualquier prenda para el frío. ¡Que me insufló el odio por paganos y protestantes y procedió conmigo como si se tratara de un hereje! ¡Y vaya que acertó! Continúa leyendo Una vida

La lectura

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La lectura es una práctica humana que nos descubre que el mundo puede ser distinto. Que, aunque cabe en el reducido espacio de un libro, nunca es tan pequeño. Que lo leído engrandece, por humilde que sea el lector. Que el pasado y el presente se nutren mutuamente. Que lo que allí se narra es tan grande como la vida.

La lectura nos dice, además, que el tiempo empleado en soñar, nunca es desperdiciado. Que las manos abiertas, que la levedad que cabe en ellas, son capaces de dar vida. Y que el gesto de inclinar la cabeza puede ser un indicio ternura o valor.

Que las bibliotecas no son depósitos, sino herbarios donde crecen seres vivos. Cada libro despliega sus ramas por generaciones. Y que el bibliotecario, si es un lector, es un conocedor de la flora y la fauna que allí habita, un explorador y un amigo de viaje.

Y, sobre todo, la lectura nos dice que la soledad se busca para encontrarse con otros, que al leer nos encontramos con el desconocido que podemos ser.

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The Altar boy (Translated by Steven Gómez)

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When the senility of Monsignor Alberto Jaramillo Loaiza had taken its toll, the old priest, head bishop of Medellín, became fascinated with an ape, an orangutan from Borneo.

The year was 1935. Monsignor was 62. He slept very little at night. He felt tired. Restless. His diet was frugal, and left him unsatisfied. The old priest swapped his readings from the Bible for the volumes of Pliny’s natural history and Virgil’s Eclogues. He fell asleep during services and complained about the cold all day. He had a sister and a cousin. He spent his days at the Metropolitan Cathedral, which came into operation four years ago. He felt a strange longing for the imperial grandeur of Rome. Continúa leyendo The Altar boy (Translated by Steven Gómez)