Un oficio de callada paciencia

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Spinoza se ganaba la vida puliendo lentes. Era un trabajo minucioso, repetitivo, discreto. Un trabajo que nos cuesta asociar al gran filósofo de Amberes, hasta que convenimos en que es un oficio de callada paciencia, similar al pensamiento. Así imagino sus mañanas. Las de ese delicado urdidor de definiciones, proposiciones y axiomas: hay unos pocos libros viejos sobre una estantería. La luz es fría en la ventana que no tiene cortinas. Los folios que no publicará en vida se acumulan en un rincón. Y él, que ya se encuentra enfermo, está puliendo y midiendo con la vista el cristal que sostiene entre la luz y los dedos.

Imaginar esas mañanas de minucioso trabajo me reconcilia con la filosofía.

No sé si todavía exista el oficio de pulir lentes. Sé que Carlos Ciro es de los pocos en los que todavía pervive el gesto, algo mecánico, algo abnegado, del filósofo judío. La escritura todavía es para él un trabajo manual. Una acción física sobre las palabras: buscarlas o esperarlas, ordenarlas, alumbrarlas o borrarlas. Sé que es un delicado pulidor que no trata de sacar brillo a su poesía, sino de aumentar su transparencia y su capacidad de penetración para la vista. Porque lo que quiere es que veamos. La poesía es un lente. Un instrumento de precisión que ayuda a mirar los objetos detalladamente. En el mejor de los casos, vemos mal. La mayoría del tiempo estamos ciegos. La poesía es, además, una herramienta que no busca llamar la atención sobre sí, sino sobre lo que mira. Es por eso que debe ser transparente. Continúa leyendo Un oficio de callada paciencia

…tránsitos… un libro de Carlos Ciro

 

20228705_10154784880477919_3132039047139218270_nUna criatura lenta, íntima de todas las literaturas y de todos los idiomas. Un animal melancólico que se arrastra con parsimonia a través de habitaciones colmadas de la luz vespertina. Ajeno al tiempo y que no desdeña la risa. Un gran animal tierno, pendiente de los pequeños cambios del cielo, de los libros que crecen en su biblioteca, de la lluvia que cae sin nombre y del bienestar de su familia. Un hombre que sabe esperar. Un hombre que es animal por su mansedumbre ejemplar de escéptico, por la manera íntima de estar en la vida, por lo incomunicable que hay en el interior de sus ojos. Tal es la imagen que retengo de Ciro.

Su memoria de paquidermo es precisa. Continúa leyendo …tránsitos… un libro de Carlos Ciro

Carlos Ciro habla acerca de “Toda la soledad que era mía”

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Carlos Ciro

“En el desierto hay infinitos caminos.

La sed es uno de ellos”

 

Recuerdo, con facilidad, la primera frase de Carlos Andrés Jaramillo que me fue dado leer: «Hemos abierto nuestra soledad». Se trataba del primer verso de uno de los poemas de su libro ‘Extinciones’ (Sílaba, 2014). Bastó para buscar el diálogo, para desplegar un camino.

Al conocerlo se percibe de inmediato. Carlos es, medularmente, un escritor. Continúa leyendo Carlos Ciro habla acerca de “Toda la soledad que era mía”

La Bisagra o la escucha

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Aunque el lenguaje no sea propiedad del hombre, parece que el silencio si le pertenezca. Si no siempre encuentra las palabras adecuadas, siempre puede refugiarse en el silencio, que es suyo desde el vientre materno.

Hugo Mujica dice que el diálogo sólo ocurre si uno de los dos interlocutores sabe callar, esto es, si alguno puede escuchar, si puede dar la palabra al otro. Dar la palabra no significa sólo dejar que el otro hable, sino estar en disposición de escucharlo, de comunicar después cuanto dijo. Sólo escucha el que sabe acoger. Aquel que se deja hablar, como Gadamer gustaba de afirmar.

 

¿Se ha notado hasta donde una revista honrada es un gran oído, Continúa leyendo La Bisagra o la escucha