El desierto

SONY DSC

 

Desierto viene del latín “Desertus”, que quiere decir “abandonado”. Abandonado, a su vez, proviene de una expresión francesa del siglo XII “laisser a bandon”, “dejar en manos de cualquiera”, aún de nadie.

El desierto es algo a lo que damos la espalda. Lo que queda tras nosotros es la aridez de la vida.

Paraje de soledad, propicio al silencio, al diálogo con nadie, sin uno mismo; al diálogo con la vasta extensión cambiante. Jardín calcinado siempre en movimiento. Donde, no por lejano, ha dejado de crecer la vida. Vida del desierto, vida donde no se espera nada y resulta, por ello, extraordinaria.

Nada que llegue del desierto llega solo. Arrastra siempre Toda la soledad consigo.

Vengo de la soledad más grande: el que sabe que no hay nadie.

Mi vida transcurre entre los libros de un cuarto. A pesar de eso, una necesidad creciente de espacios abiertos, un sentimiento de estrechez en el alma, de que puedo colmar otros lugares aún más vastos: todos los desiertos.

Una esperanza morir de cara al cielo.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s