Sobre la imposibilidad del silencio

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(Gregorio Cuartas – Paisaje)

 

Los místicos suelen recomendar el Silencio. Pero acaso el hombre no esté hecho para soportar el silencio. La forma de ser de su conciencia es activa. De ahí que, al encerrar a un hombre en una cámara anecoica, sin ruido, la conciencia busque desesperadamente un sonido. El primero que encuentra, el único, es el de su propio pulso. Prolongar esta experiencia, puede llevarlo a un colapso, por cuanto su conciencia está proyectada hacia afuera, por cuanto su labor es organizar los estímulos e interpretarlos. Esa privación sensorial repentina equivale a las luces altas de un vehículo en medio de una carretera: el silencio deslumbra, ciega, paraliza.

A él, se debe descender como por una escalera, no como arrojándose para ahorrar tiempo. Y aún ese silencio que se experimenta no es el definitivo, el de la sordera (el de la muerte). Ese silencio es soportable solo porque se trata de la pausa entre un sonido y el siguiente. En el silencio se vive de la esperanza de que va a terminar en algún momento. Toda experiencia prolongada amenaza el pequeño el equilibrio nervioso que somos.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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