Acerca de la soledad

Dice Le Breton que, dentro de la naturaleza, el ser humano es el más indefenso durante su infancia, porque necesita de los otros para alimentarse, para recibir cuidados, para adquirir el lenguaje y con él una cultura. Sabemos además que ese otro señala los límites de su personalidad, dándole la certeza de que existe. Por eso, el ser humano sufre en soledad, porque es un animal gregario, porque es un ser infaltilizado a lo largo de toda su existencia. Esa condición llevó a Aristóteles a decir que el hombre solitario es un animal o un Dios. Esto es, todo solitario es un ser que niega su condición de dependiente o que está por encima de sus compañeros de especie.

La soledad, al ser un sentimiento de separación, surge cuando nos privamos de compañía (la distancia entre un hombre y otro no es menor que la distancia que lo separa de una estrella o de la de los muertos). Puede ser asumida como abandono o como intimidad. Depende de sí nos dejan solos o nosotros buscamos estar solos. Por eso Borges hablaba de soledades, no de soledad. Hay tantas como individuos en el mundo.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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