La página de respeto

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 Hay en la entrada de los antiguos templos romanos, allí donde se celebraban los misterios, pequeñas estatuas de un Dios extranjero, que invita al secreto. Páginas en blanco al principio de los libros, y que son llamadas páginas de respeto. Directores de orquesta que golpean su atril o mantienen uno de sus brazos en vilo. Espejos de agua que anteceden los recintos donde se guardan los libros.

Todos ellos llaman a lo mismo. Todos ellos llaman a callar: el misterio, lo no escrito, el gesto, el espejo, piden el silencio.

No se puede ver a Dios hablando. Asistir al nacimiento de la música o del lenguaje sin escuchar. No se puede caminar en el ámbito donde reside el silencio sin ser uno mismo silencioso.

Qué toda hoja en blanco sea más que un papel que se desperdicia. Que ninguna página de respeto sea mancillada por una firma.

Sólo ella habla por el libro, sólo ella pide lo que él libro mismo no se atrevería a pedir en palabras, sólo ella nos pide la deferencia callar.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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