Pedir el silencio

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En el terremoto de México, los socorristas levantaban el puño para pedir Silencio. Querían escuchar sí, bajo los escombros, aún había alguien con vida. ¿No es conmovedor, acaso, que sólo en el silencio se pueda escuchar el latido, el aliento, la queja, que sólo en él la vida pueda ser sentida cómo vida, en su fragilidad, que amenaza con convertirse también en Silencio?

Así, escruta el silencioso la noche. Así, escruta el silencioso el día: buscando la vida.

(Ungaretti fue un paso más allá. En las páginas de “El Dolor” pedía: “Dejad de gritad, si queréis oír a los muertos”. Que es tanto como decir “callaos, si es que queréis escuchar al silencio del muerto, si queréis aprehender la ausencia en que se ha convertido, si queréis acompañar esa transformación”

A la muerte de Bataille, Blanchot manifestó, en un sentido ensayo, esa misma reserva, y se esforzó en hacer comprender que no quería que se pensase que su amigo continuaba vivo, ni siquiera en los textos, por miedo a traicionar su muerte).

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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