“Pido el silencio”

 

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“Pido el silencio” dice Pizarnik.

Pedir es esperar. El silencio, el verdadero, no depende de mí. Llega, adviene. El silencio que depende de mí es el callar. Los latinos, dice Barthes, distinguen entre Tacere (el silencio del lenguaje) y Silere (la ausencia de ruido en la naturaleza). Pero no hay tal ausencia de sonido en el mundo. Lo que hay es sonidos amortiguados, disimulados o muy espaciados entre ellos. Lagunas de tranquilidad, nunca de insonoridad.

El verdadero silencio es incognoscible: no puede haber experiencia de él: sólo por ello sabe callar. Pero como el hombre existe interpretando, sólo puede tener privación sensorial en la muerte. El único silencio es por tanto el que calla aún para sí mismo, el que se ignora, esto es, el que no puede ser aprehendido por ninguna conciencia humana y por ello es capaz de no hablar.

El muerto no es ni siquiera el gran silencioso, sino El Silencio, por antonomasia: de ahí provine el temor que nos inspira. (Aunque no podamos privarlo de significación).

Pizarnik pedía su muerte, pues esperar el silencio en vida es desesperar, esto es, perder la esperanza de que algo llegue.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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