Acerca de la profundidad

La profundidad no la da el tono (que cada vez es más fingido), ni la correcta enunciación de la frase, ni las citas que abundan por doquier, ni los buenos sentimientos, ni la habilidad investigativa, ni las palabras cuyo significado se usan para confundir. Hay escritores que escriben para no decir nada: los catálogos de los museos, los cometarios de las obras, las reseñas de la poesía, algunas obras de la poesía. Todas tan vacías, tan pretenciosas, que producen vergüenza.

La profundidad viene de la insistencia en un tema, de roerlo sin llegar a su médula, de la imposibilidad de librarse de él. El profundo es un obseso de la trascendencia.

Profundidad viene del latín Profundus: lo que va hacia el fondo, nunca el fondo mismo: nunca la seguridad del enunciado. Lo profundo es lo que se abre al abismo: a lo “abissos”, que no ve el fin. Todo pensamiento se sostiene en vilo sobre él, la decisión de pensar es la misma de caer.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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