Pequeños apuntes

 
 
 

El sufrimiento y el amor son sentimientos irreductibles, aunque a menudo los separe una muy tenue frontera. Los gestos del amor, esa pequeña agonía, son similares a los del dolor, y sentirse atraído por un cuerpo es sentirse dañado dulcemente. El amor debe ser el único combate en que cada contrincante consiente con sabia espera que el otro infrinja esa agonía a su cuerpo.

El amor es un sentimiento de expansión invulnerable, un crecimiento poderoso que da fuerza, por eso nace la esperanza de un futuro con el otro.

En tanto que el dolor es un crecimiento negativo, un dejar al descubierto las fibras del cuerpo: una producción de vacío, de transparencia. Es como la muerte de una estrella. Es un derrumbamiento de todos los mundos interiores y un deseo de extinción no atemperado por el daño físico. El dolor no es un sentimiento que cierre, sino uno que abre, que deja expuesta el alma. Por eso el corazón de la dolorosa se representa por fuera del pecho y clavado de puñales o agujas.

 
 
 

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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