Pequeños apuntes

 

Qué silenciosa es la muerte, puestos a escuchar. (El vacío que deja un niño es insondable). Silenciosa es también la apertura de la flor. Leve sonido, que no alcanza a ser sonido, como el del vacío que rebosa ese agujero. Nace la muerte, para no ser. Su nacimiento no es hondura, sino disolución en todo.

Por eso quien muere, expira. Por eso el que escribe, contiene, primero, su aliento.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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