Pequeños apuntes

 

 

El hombre se angosta, se apaga, duerme. No es extraño a la naturaleza, a los signos de caducidad de sus formas.  Delante de nosotros, constantes, están esos avisos de la muerte. ¿Por qué nos sorprende todavía? El primer hombre que no recordó su sueño al despertar, palpó su ausencia, descubrió que en la muerte se halla otra forma del olvido. De ahí que, cuando olvidamos, morimos un poco. Por eso lo que olvidamos, es como si nunca hubiera ocurrido. Por eso, cuando nos perdamos en la muerte, jamás habremos vivido.

Publicado por

Carlos Andrés Jaramillo

Poeta, narrador y filósofo colombiano.

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