Pequeños apuntes

 

Qué silenciosa es la muerte, puestos a escuchar. (El vacío que deja un niño es insondable). Silenciosa es también la apertura de la flor. Leve sonido, que no alcanza a ser sonido, como el del vacío que rebosa ese agujero. Nace la muerte, para no ser. Su nacimiento no es hondura, sino disolución en todo.

Por eso quien muere, expira. Por eso el que escribe, contiene, primero, su aliento.

De “La destrucción”

 

 

 

Nada hay en nosotros, sino un poco de sombra. Un puñado de
soledad. La muy leve sensación de no existir.

(De ser un rostro que la muerte guarda, como una flor cerrada)

Nada sino luces amadas en el interior de otro ser. Luces que
comienzan a inexistir. Como barcas mecidas, borradas, por el
mar.

Acerca de la poesía

 

Russell afirma que tras cada expresión mística, habría un pensamiento racional que la sustenta. Esa expresión constituye algo así como un decir más profundo del enunciado racional. Tras la expresión de Heráclito “nadie se baña dos veces en el mismo río” habría un proceso de observación y síntesis. Es una afirmación provocadora, pues, de un lado, estaría supeditando el conocimiento inmediato a la razón; pero, por el otro, explicaría el por qué hay en dicho conocimiento su parte de veracidad. Aun cuando aceptáramos dicha explicación, quedaría por precisar el porqué, en lugar, de expresarse en términos científicos, los místicos prefieren un lenguaje enigmático, incluso poético. Es plausible, que dicho lenguaje se adopte en un intento por proteger los secretos de la divinidad, pero yo lo veo más bien como una expresión más íntima de una síntesis, una expresión más personal del enunciado.  Una manera personal en que uno se explica sus propios asuntos, se los da a entender. “Hablo como en mí se habla” repite Pizarnik.

¿Qué es la poesía? Es el lenguaje que se habla en el interior del hombre, sin que éste lo sepa. La poesía no es una creación consiente. Sino más bien un dejar que un lenguaje desconocido, pero que es nuestro, que es propio, emerja a la luz y nos diga cosas que nos hemos estado diciendo desde siempre, pero en silencio, secretamente. La poesía es un estar a la escucha de lo que ese desconocido en nuestro interior se dice.

El poema se va construyendo al margen de nosotros mismos, dentro de nosotros en ese diálogo callado que entablan las impresiones y los significados que residen en cada uno. De ahí que alguna vez escuchemos un verso acabado cuyo origen no sabemos explicar.

Valéry tiene una expresión magnifica para explicar el surgimiento de esas obras que aparentemente se produjeron sin ningún esfuerzo, de una sola vez. Él decía que el espíritu estuvo leyendo, entre tanto, en su interior. Y lo que dice, aparte de su innegable belleza, es verdadero. El espíritu trabaja por el mismo, sin nuestra intervención, el material del que nuestros sentidos le van nutriendo. Sólo muy rara vez sabemos lo que hacemos. Y cuando lo sabemos resulta mal. Resulta forzado. José Manuel Arango, atribuye a Silva una expresión: “uno no hace los versos. Los versos se hacen dentro de uno y salen”

Pequeños apuntes

 

 

El hombre se angosta, se apaga, duerme. No es extraño a la naturaleza, a los signos de caducidad de sus formas.  Delante de nosotros, constantes, están esos avisos de la muerte. ¿Por qué nos sorprende todavía? El primer hombre que no recordó su sueño al despertar, palpó su ausencia, descubrió que en la muerte se halla otra forma del olvido. De ahí que, cuando olvidamos, morimos un poco. Por eso lo que olvidamos, es como si nunca hubiera ocurrido. Por eso, cuando nos perdamos en la muerte, jamás habremos vivido.