De “Extinciones”

 
 
 
Nevamos

¿Hay otra manera de decir que algo se dispersa?
¿Qué, en nosotros, desde lo negro,
florece el blanco polen de la disolución?
¿Que algo, como una perdida, vive en nosotros cada día?

No hay manera de nombrar lo ausente que resta
ni la pureza de lo que no existe

Algo clama en lo no nacido por seguir allí.

 
 
 

Pequeños apuntes

 
 
 

La algarabía de los anímales cuando oyen caer la lluvia, como anunciándonos el prodigio, como celebrando, de cara a nosotros, que ha llegado. ¿Qué despierta en ellos que nosotros hemos perdido? ¿Qué asombro es el de la lluvia, ya reconocida, ya esperada? Que desafiando nuestros cálculos podría no llegar y, sin embargo, llega.

 
 
 

De “Lo Callado”

 
 
 

O sentir la lluvia como el niño que, extasiado calla, dejando que la lluvia empape su cuerpo. ¿Qué extraña felicidad es la de la lluvia, qué desconocido gozo trae a nuestras manos? ¿Qué plenitud arrebatada nos renueva si regresa?

En nosotros se agita un recuerdo del agua más antiguo que nuestra especie. Es la misma alegría primordial que siente el hombre delante de los elementos que le componen. Del hombre que presencia el fuego, que amasa la tierra o se deja envolver por el viento. Un canto que se alza desde la criatura al reconocerse.

(Algo más primordial que los Dioses, saberse agua).